SILVIA DABUL

Silvia Dabul nació en Mendoza, se graduó como Licenciada en Piano en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Vive en Buenos Aires y es invitada regularmente a los principales ciclos y salas del país. Se ha presentado también en Uruguay, Paraguay, Sudáfrica, Francia y Alemania. Grabó dos CD con música para dos pianos y piano a cuatro manos (Clásica), la obra completa de Kim Helweg para dos pianos y percusión (Focus Recording), Parajes (IRCO), canciones de compositores argentinos sobre textos de su autoría y Mélanges (l´Empreinte digitale, francia). Trabaja como profesora de piano en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.

Como poeta, publicó Lo que se nombra (Ediciones en Danza 2006), Cultivo de especias (Ediciones en Danza 2011). Ha sido incluida en diversas antologías.

Es autora del Diario del Otro Lado, publicación digital in progress de 20 cuadernos de sueños registrados desde 2012.

31.12.12

Sube


Sube tú, clemente fuego de la vieja noche.
Yo beso el umbral de tu ascenso.
Mi mano te tiende alfombras y esparce para ti una abundancia de rojas flores.
Sube, amigo mío que yacías enfermo, atraviesa la cáscara.
Te hemos dispuesto un banquete.
Los obsequios están presentados delante de ti.
Las bailarinas aguardan por ti.
Te hemos construido una casa.
Tus servidores están listos para ti.
Te arreamos los rebaños sobre la campiña verde.
Llenamos tu copa con vino tinto.
Colocamos frutos perfumados en vasijas de oro.
Golpeamos la puerta de tu prisión y apoyamos nuestra oreja a la escucha.
Las horas crecen, no demores más.

C. G. Jung
Libro Rojo (Los encantamientos)

26.12.12

E.D.


Di la verdad mas dila oblicua -
El logro está en los circuitos
Demasiado brillantes para nuestro endeble deleite
La soberbia sorpresa de la verdad
Como el relámpago a los niños ha de ser mitigado
Con bondadosa explicación
La verdad debe deslumbrar gradualmente
O todos los hombres se quedarían ciegos

Emily Dickinson
Versión R. Costa Picazo

13.12.12

     Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.
     Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.
     Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.
     Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.
     Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.
     La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
     Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
     Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.
     Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.
     Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
     ¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
     Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
     Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
     Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
     Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
     ¿Qué esperas?
     Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
     Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.


Vicente Huidobro
(fragmento del Prefacio de Altazor)

Gracias P. por traerlo hasta mis ojos

11.12.12

L'obscurité des eaux


Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. 
Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo 
en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis 
aguas, me digo mis silencios. Toda la noche 
espero que mi lenguaje logre configurarme. Y 
pienso en el viento que viene a mí, permanece 
en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia 
desconocida. A mí me han dado un silencio 
pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada 
como el único pájaro en el viento.

Alejandra Pizarnik

9.12.12

La vida es un movimiento en relación


Estamos sosteniendo una conversación, como dos amigos que han estado paseando por un sendero arbolado con abundancia de sombras y cantos de pájaros, y ahora se han sentado juntos y conversan sobre todo el problema de la existencia, que es muy complejo. No estamos convenciéndonos mutuamente acerca de ningún tema, no tratamos de persuadirnos ni de sobreponernos el uno al otro mediante argumentos o apegándonos dogmáticamente a las propias opiniones y prejuicios; más bien vamos a mirar juntos el mundo tal como es, y también miraremos el mundo que existe dentro de nosotros. Muchos volúmenes se han escrito acerca del mundo exterior -el ambiente, la sociedad, la política, la economía, etc.pero muy pocos han llegado al extremo de descubrir lo que realmente somos. Descubrir por qué los seres humanos se comportan del modo en que lo hacen -matándose unos a otros, constantemente angustiados, siguiendo una autoridad u otra, algún libro, alguna persona, algún ideal, y careciendo de una verdadera relación con sus amigos, sus esposas, esposos e hijos; por qué los seres humanos, después de tantos milenios, han llegado a ser tan vulgares, tan brutales, tan completamente faltos de afecto, de consideración, de atención hacia los demás, por qué niegan todo el proceso de lo que se considera que es el amor. Exteriormente, el hombre ha vivido en medio de guerras por miles y miles de años. Ahora estamos tratando de detener la guerra nuclear, pero jamás detendremos las guerras. No ha habido en ninguna parte del mundo manifestaciones públicas para detener todas las guerra, sólo se han hecho manifestaciones contra determinadas guerras, y estas guerras han continuado -la gente es explotada, oprimida, y los opresores se convierten en los oprimidos. Este es el ciclo de la existencia humana con su dolor, su soledad, su gran desaliento, su ansiedad creciente, su absoluta falta de seguridad. No tenemos una verdadera relación con la sociedad ni con nuestros seres más íntimos, una relación sin disputas, sin conflictos, sin riñas, sin opresión de unos por otros, etc, etc. Este es el mundo en que vivimos y al que estoy seguro conocen bien todos ustedes. Como dijimos ayer, debemos mirar las actividades del pensamiento, porque vivimos a base de pensamiento. Todas nuestras acciones se basan en el pensamiento, todos nuestros esfuerzos deliberados tienen como base el pensamiento -nuestras meditaciones, nuestros cultos, nuestras plegarias. El pensamiento ha producido la división entre nacionalidades, que es el origen de las guerras, la división en religiones, como la judía, la árabe, la musulmana, la cristiana, la hindú, la budista, etcétera. El pensamiento ha dividido el mundo, no sólo geográficamente, sino también psicológicamente, internamente. El hombre está fragmentado, dividido no sólo en el nivel psicológico, mecánico de su existencia, sino también en el de sus ocupaciones. Si uno es un profesor, tiene su propio pequeño circulo y vive dentro de él. Si es un hombre de negocios, se ocupa de hacer dinero; si es un político, vive en esa área. Y si es una persona religiosa en el sentido aceptado de la palabra -la práctica de diversas formas de puja, rituales, meditaciones, la adoración de algún ídolo, etc.- entonces también vive una vida fragmentada. Cada fragmento tiene su energía propia, su propia capacidad, su propia disciplina, y cada curso de acción juega un papel extraordinario en contradicción con el otro curso. Ustedes deben conocer todo esto. Esta división -tanto externamente, geográficamente, como en lo religioso, en lo nacional, y en la relación que existe entre uno mismo y otro ser humano- es un enorme derroche de energías. Es un conflicto que nos divide, que disipa nuestra energía en las disputas -cada cual persiguiendo lo suyo, ambicionando lo suyo, exigiendo su propia seguridad, etcétera. Toda acción requiere energía, todo pensar requiere energía. Esta energía que se fragmenta constantemente, implica una disipación energética. Cuando una energía contradice a otra, cuando una acción contradice a otra acción -decir una cosa y hacer otra, lo cual es, obviamente, una aceptación hipócrita de la vida, hay disipación de energía. Todas las acciones de esta naturaleza tienen por fuerza que condicionar la mente, el cerebro. Estamos condicionados como hindúes, budistas, musulmanes, cristianos, con todas las supersticiones y creencias que ello implica. Estamos condicionados, y acerca de esto no cabe ninguna duda. No podemos argumentar que no estamos condicionados; lo estamos, religiosamente, políticamente, geográficamente. Hasta que no estemos libres del condicionamiento, libres de las actividades del pensar que crea los grandes problemas, esos problemas no podrán resolverse. Se necesita un nuevo instrumento para resolver nuestros problemas humanos, y vamos a conversar acerca de eso a medida que avancemos; pero no le corresponde a quien les habla decirles cuál es la cualidad de ese instrumento; cada uno tiene que descubrirlo por sí mismo. Por eso es que debemos pensar juntos, de ser posible. Eso requiere que ustedes y quien les habla, sintamos hondamente, que investiguemos, examinemos, cuestionemos, pongamos en duda todas estas cosas que el hombre ha producido, todas las cosas que hemos creado como barreras entre unos y otros. Como seres humanos que vivimos en esta hermosa tierra que es lentamente destruida, en esta tierra que es nuestra tierra -no la tierra India o la británica, o la americana- tenemos que vivir inteligentemente, dichosamente; pero, al parecer, eso no es posible porque estamos condicionados. Este condicionamiento es como el de una computadora: estamos programados. Programados para ser hindúes, musulmanes, católicos, protestantes. El mundo cristiano ha sido programado por 2000 años, y el cerebro se ha condicionado, a causa de ese programa, como una computadora. De modo que nuestros cerebros están profundamente condicionados, y nos preguntamos si es de algún modo posible librarse de ese condicionamiento. A menos que estemos totalmente, completamente libres de esa limitación, no tiene sentido el mero inquirir o preguntar en qué consiste el nuevo instrumento que no es el pensar. En primer lugar, uno debe empezar muy cerca para ir muy lejos. Nosotros queremos llegar muy lejos sin dar el primer paso, y tal vez el primer paso sea el último paso. ¿Nos estamos comprendiendo el uno al otro, nos estamos comunicando o estoy hablándome a mí mismo? Si estoy hablándome a mí mismo, puedo hacer esto en mi propia habitación. Pero si estamos hablando nosotros, si sostenemos una conversación ustedes y yo, esa conversación tiene un significado cuando ambos nos encontramos en el mismo nivel, con la misma intensidad y al mismo tiempo. Eso es amor. Esa es la verdadera y honda amistad. Para mí, esta no es una conferencia en el sentido corriente de la palabra. Juntos estamos tratando de examinar y resolver los problemas humanos. Eso requiere mucha investigación, porque los problemas humanos son muy, muy complejos. Uno debe tener la cualidad de la paciencia, que no pertenece al tiempo. Todos estamos impacientes por avanzar- “dígame rápidamente esto o aquello”- pero si ustedes tienen paciencia, o sea, si no están tratando de obtener algo, de llegar a algún fin, a alguna meta, entonces investiguen paso a paso. Como decíamos, estamos programados. Nuestro cerebro humano es un proceso mecánico. Nuestro pensamiento es un proceso material, y ese pensamiento ha sido condicionado para pensar como budista, hindú, cristiano, etc. Así que nuestro cerebro está condicionado. ¿Es posible librarse de ese condicionamiento? Están los que dicen que no es posible, porque preguntan: “¿Cómo puede ser que un cerebro que ha sido condicionado por tantos siglos y siglos, ese condicionamiento sea eliminado de modo tan completo que el cerebro humano sea extraordinariamente prístino, original y esté dotado de una capacidad infinita?” Mucha gente afirma esto, y se satisface meramente con modificar el condicionamiento. Pero nosotros decimos que este condicionamiento puede ser examinado, observado, y que uno puede liberarse totalmente de él. Para descubrir por nosotros mismos si eso es o no posible, tenemos que investigar nuestra relación. La relación es el espejo en que nos vemos tal como somos. Toda la vida es un movimiento en la relación. No existe nada viviente en la tierra, que no esté relacionado con una cosa u otra. Aun el ermitaño, que se larga a algún paraje solitario, sigue en relación con el pasado, se relaciona con aquellos que están alrededor de él. No es posible escapar de la relación. En esa relación, que es el espejo en el cual uno puede verse a sí mismo, podemos descubrir lo que somos, nuestras reacciones, nuestros prejuicios, nuestros temores y ansiedades, nuestro desaliento, la soledad, el dolor, la pena, la angustia. También podemos descubrir si amamos o si no hay amor en nosotros. Por lo tanto, examinaremos este problema de la relación, porque esa relación es la base del amor, es la única cosa que ahora tenemos los unos para con los otros. Si no puede uno descubrir la verdadera relación, si vive su propia y estrecha vida particular aparte de su esposa, de su marido, etcétera, esa existencia aislada engendra su propia destrucción. La relación es la cosa más extraordinariamente importante que hay en la vida. Si no comprendemos esa relación, no podremos crear una nueva sociedad. Vamos a investigar muy detenidamente qué es la relación -por qué los seres humanos, a través de toda su larga existencia de vida, jamás han tenido una relación sin sentimiento posesivo, sin opresión, apego, contradicción, etc. ¿Por qué siempre existe esta división -hombre y mujer, nosotros y ellos? Vamos a examinar esto juntos. Este examen puede ser intelectual o meramente verbal, pero tal comprensión intelectual no tiene valor alguno. Es sólo una idea, un concepto; pero si podemos mirar nuestra relación como una totalidad, entonces tal vez podamos ver la profundidad, la belleza y la calidad de la relación. ¿De acuerdo, señores? ¿Podemos proseguir? Nos preguntamos cuál es realmente la relación que ahora tenemos el uno con el otro, no la teórica, la romántica o la idealista -que son todas irreales- sino la diaria relación que de hecho existe, por ejemplo, entre el hombre y la mujer. ¿Estamos relacionados en absoluto? Está la relación biológica; esa relación es sexual, placentera. Es posesión, apego, diversas formas de intrusión mutua. ¿Qué es el apego? ¿Por qué tenemos una necesidad tan tremenda de apego? ¿Cuáles son las implicaciones del apego? ¿Por qué nos apegamos? Cuando uno está apegado a algo, siempre hay temor, temor de perder aquello a lo que uno está apegado. Hay siempre un sentimiento de inseguridad. Por favor, obsérvenlo en ustedes mismos. Siempre existe un sentimiento de separación. Estoy apegado a mi esposa; estoy apegado a ella porque me brinda placer sexualmente, me brinda el placer de su compañía. Ustedes conocen todo esto sin que yo se lo diga. Estoy, pues, apegado a ella, lo cual implica que estoy celoso, que tengo miedo. Donde hay celos, hay odio. Y, ¿es apego el amor? Ese es un punto a observar en nuestra relación. Entonces, en nuestra relación cada uno ha creado, a través de los años, una imagen con respecto al otro. Esas imágenes que ella y él han creado el uno del otro, es la real relación que tienen. Pueden dormir juntos, pero el hecho es que ambos tienen una imagen del otro, y en esa relación de imágenes, ¿cómo puede haber entre ellos una relación factual, verdadera? Todos nosotros, desde nuestra infancia, hemos construido imágenes acerca de nosotros mismos y de los demás. Nos formulamos ahora una pregunta muy, muy seria: ¿Podemos vivir sin una sola imagen en nuestra relación? Indudablemente, todos ustedes tienen una imagen de quien les habla, ¿no es así? Obviamente la tienen. ¿Por qué? Ustedes no lo conocen, realmente no lo conocen. Él se sienta en una plataforma, habla, pero ustedes no se relacionan con él porque tienen una imagen de su persona. Han creado una imagen de él, y también tienen sus propias imágenes personales de sí mismos. ¡Tienen tantas imágenes de los políticos, de los hombres de negocios, del gurú, de esto y aquello! ¿Puede uno vivir profundamente sin una sola imagen? La imagen puede ser una conclusión acerca de la esposa de uno, una representación mental, una imagen sexual; puede ser la imagen de un vinculo mejor, y así sucesivamente. ¿Por qué los seres humanos tenemos imágenes en absoluto? Por favor, formúlense esta pregunta a sí mismos. Cuando tenemos una imagen del otro, esa imagen nos da un sentimiento de seguridad. El amor no es pensamiento. El amor no es deseo, no es placer, no es el movimiento de imágenes, y en tanto uno tenga imágenes del otro, no hay amor. Y nos preguntamos: ¿Es posible vivir una vida en la que no haya una sola imagen? Entonces tenemos una verdadera relación con la otra persona. Tal como sucede ahora, es como si fueran dos líneas paralelas que jamás se encuentran, excepto sexualmente. Un hombre va a la oficina, es ambicioso, codicioso, envidioso, procura alcanzar una posición en el mundo de los negocios, en el mundo religioso, en el profesional, y la mujer moderna también se va a la oficina, y ambos se encuentran luego en la casa para engendrar hijos. Y entonces viene todo el problema de las responsabilidades, de la educación, de la indiferencia total. A ustedes no les importa lo que después puedan ser los hijos, lo que pueda pasarles. Quieren que ellos sean iguales a ustedes -un casamiento seguro, una casa, un buen empleo, etc. ¿Correcto? Esta es nuestra vida, nuestra vida cotidiana, y es realmente una vida deplorable. Por consiguiente, si se preguntan ustedes por qué los seres humanos viven a base de imágenes -todos los dioses que adoran son imágenes, el dios cristiano, el dios musulmán y el dios de ustedes- verán que esas imágenes las crea el pensamiento, y el pensamiento es incierto, temeroso. No hay seguridad en las cosas que el pensamiento ha producido. ¿Es posible, pues, que nos liberemos de nuestro condicionamiento en la relación? O sea, que en el espejo de la relación debemos observar atenta, minuciosa y persistentemente cuáles son nuestras reacciones, si son mecánicas, si son un producto del hábito, de la tradición. En ese espejo descubrimos realmente lo que somos. En consecuencia, la relación es extraordinariamente importante. Tenemos que investigar qué es observar. ¿Cómo observa uno mismo lo que es, en el espejo de la relación? ¿Qué significa observar? Esta es realmente otra cosa importante que uno ha de descubrir. ¿Qué significa mirar? Cuando ustedes miran un árbol, que es una de las cosas más bellas, más exquisitas que hay en la tierra, ¿cómo lo miran? ¿Lo miran alguna vez, miran alguna vez la luna nueva -el contorno de la luna nueva, tan delicada, tan pura, tan joven; alguna vez la han mirado? ¿Pueden mirarla sin usar la palabra ‘luna’? ¿Se interesan realmente en todo esto? Continuaré, como un río que corre. Ustedes están sentados en las orillas y miran el río, pero jamás se convierten en el río porque nunca participan del río, nunca se unen a la belleza del movimiento que no tiene comienzo ni fin. Así que, por favor, consideren lo que es observar. Cuando observan un árbol, o la luna, algo exterior a ustedes, siempre emplean la palabra -árbol, luna. ¿Pueden mirar la luna, el árbol, sin nombrarlos, sin usar la palabra que los identifica? ¿Pueden mirar sin la palabra, sin el contenido de la palabra, sin identificar la palabra con el árbol, con la cosa? Ahora bien, ¿pueden mirar a la esposa, al marido, a los hijos, sin las palabras ‘mi esposa’, ‘mi marido’, ‘mis hijos’, sin las imágenes? ¿Lo han intentado alguna vez? Cuando observan sin una palabra, sin un nombre, sin la forma que han creado de él o de ella, en esa observación no existe un centro desde el cual estén observando. Descubran qué ocurre entonces. La palabra es el pensamiento. El pensamiento nace de la memoria. Tenemos, pues, la memoria, la palabra, el pensamiento, la imagen que interfiere entre uno mismo y el otro. ¿Correcto? Pero aquí, donde no existe el centro, no hay pensamiento -pensamiento en el sentido de la palabra, el contenido y la significación de la palabra- no hay pensamiento que mire, que observe. Luego, en esa observación no hay un centro como el ‘yo’ mirando al ‘tú’. Sólo entonces existe una verdadera relación con el otro. En ello está la cualidad del aprender, una cualidad de indudable sensibilidad y belleza. ¿Podemos proseguir? ¿Por qué los seres humanos de todo el mundo viven en perpetuo conflicto? Tengan la bondad de preguntárselo ustedes mismos, ya que todos viven en conflicto. La meditación que practican es conflicto, sus cultos son conflicto. Tienen ustedes diversos dioses que están en conflicto unos con otros y con ustedes. ¿Por qué en todo el mundo los seres humanos viven en constante lucha, angustia, conflicto? ¿Qué es el conflicto? ¿Cuál es la causa del conflicto? Donde hay una causa, esa causa tiene un final. Si mi dolor tiene una causa, el médico examina la causa y el síntoma, que es el dolor. Entonces la causa puede ser eliminada. Descubran, pues, por sí mismos, cuál es la causa del conflicto con el cual el hombre ha vivido desde tiempos inmemoriales. No esperen que yo se lo diga. Investiguen ustedes mismos, como lo estamos haciendo ahora. Descubran cuál es la causa de este conflicto, tanto externa como internamente. ¿Existe una sola causa, o hay muchas causas? Si hay muchas causas, podemos examinarlas y, lentamente, resolver cada una. Una de las causas puede ser el constante intento de llegar a ser algo o alguien -el devenir: yo soy esto, debo ser aquello; soy codicioso, y espero que no seré codicioso. Eso es llegar a ser alguna cosa diferente de lo que soy: no soy hermoso, pero llegaré a ser hermoso; soy violento, pero llegaré a ser no violento. De modo que el llegar a ser, el devenir, es un proceso de evolución. Todo devenir -el de un oficinista llegando a gerente, o el gerente a presidente del directorio- es un proceso de tiempo que implica evolución, de lo bajo a lo alto. Uno planta un arbolillo que deviene un árbol grande, lo cual es la evolución de esa planta, de ese árbol. ¿Es la evolución una de las causas del conflicto? O sea, yo soy violento. Aparentemente, y muy infortunadamente, todos los seres humanos son violentos. Soy violento y llegaré a ser no violento. El devenir de ‘lo que es’, es un proceso de evolución que requiere tiempo, espacio. Y nos preguntamos: ¿Es la evolución, ese movimiento desde ‘lo que es’ a ‘lo que debería ser’ -que constituye el movimiento del tiempo- una de las causas del conflicto? ¿Es el tiempo una de las causas del conflicto, es decir, de la dualidad? En el mundo físico, hay dualidad como luz y sombra, hombre y mujer, etc. Hay dualidad entre una tela buena y una tela mala, entre un hermoso traje de buen gusto, de material bueno, y uno de material malo, entre un automóvil bueno y un automóvil malo. Es obvio que físicamente hay una diferencia; hay dualidad. Y preguntamos: Internamente, psicológicamente, ¿existe en absoluto la dualidad? ¿El conflicto existe, entonces, en tanto haya dualidad? ¿Por qué tenemos dualidad psicológicamente, internamente? Yo soy violento, y he pensado que no debo ser violento, y entonces invento una idea llamada no violencia que, en este país, está de moda. Y esta moda de la no violencia se está extendiendo por todo el mundo, lo cual no tiene sentido. Porque la violencia es real, es el hecho; la no violencia es ficción. Por tanto, sólo existe ‘lo que es’, no ‘lo que debería ser’; de modo que si uno se da cuenta de que la realidad es ‘lo que es’ y no ‘lo que debería ser’, entonces puede prescindir de lo que ‘debería ser’. Entonces no hay dualidad. ¿Comprenden esto? Desde el momento en que existe la idea, ‘yo no debo’ o ‘yo no debería’ o ‘yo seré’, una idea alejada de ‘lo que es’, tiene que haber conflicto. ¿Esto lo percibe uno intelectualmente o de hecho -que psicológicamente, internamente no existe el opuesto, sino sólo ‘lo que es’? Uno trata con ‘lo que es’, no con ‘lo que debería ser’. Yo soy violento, y esta idea de la no violencia es ficticia, es hipócrita. No tiene ningún valor porque, mientras trato de volverme no violento, estoy sembrando todo el tiempo las semillas de la violencia. De modo que sólo existe la violencia. ¿Cuál es la naturaleza y estructura de la violencia? No sólo es violencia la ira -golpear a alguien, matar a alguien, y no sólo matar a seres humanos, sino matar animales, matar a la naturaleza; también es violencia la imitación, la conformidad, el tratar de llegar a ser algo que uno no es. ¿Podemos mirar la violencia con todo el contenido de esa palabra y retenerlo, observarlo, no alejarnos de él, ni reprimiéndolo ni rehuyéndolo, sino sólo mirándolo, como miraríamos una joya preciosa? Cuando miramos de ese modo el contenido de la violencia, ¿lo miramos como si fuera algo separado de nosotros, o lo que observamos es lo que somos? Es importante que esto se comprenda. Somos violentos. Uno ha pensado que esa violencia es diferente de ‘uno mismo’. Por lo tanto, trata de cambiarla para convertirla en alguna otra cosa. Esa violencia soy yo. Yo no soy diferente de la violencia -o de la codicia, o del odio, o de los celos. El sufrimiento soy yo, pero yo he separado la ira, los celos, la soledad, el dolor, como si todo eso fuera algo diferente de mí, para así poder controlarlo, moldearlo, escapar de ello; pero si eso soy yo, nada puedo hacer al respecto sino solamente observarlo. Así, el observador es lo observado, el pensador es el pensamiento, el experimentador es lo experimentado. No están separados el uno del otro. En consecuencia, donde hay división tiene que haber conflicto. Si yo estoy psicológicamente separado de mi esposa, es inevitable que haya conflicto. De modo que el tiempo, la evolución, el sentido de los opuestos, son los factores de la violencia. Y estos son los otros factores. ‘Yo’ soy todos estos factores. Y el ‘yo’ es, en esencia, la causa del conflicto. Si preguntan, ¿cómo he de liberarme del ‘yo’?, esa es una pregunta equivocada; sólo observen todo el movimiento del conflicto, no traten de entenderlo, sólo obsérvenlo como si observaran el maravilloso movimiento de los cielos, del océano. Entonces el conflicto les revela todo su contenido sin que ustedes lo analicen. Así, un cerebro que mecánicamente, psicológicamente se halla en conflicto, debe por fuerza generar desorden dentro de sí mismo y, por tanto, externamente. ¿Es posible que los seres humanos puedan estar total y completamente libres de conflicto? Cuando existe esa libertad, hay orden, hay amor, compasión; y esa compasión es inteligencia.


Jiddu Krishnamurti
Madrás, 26 de diciembre de 1982

24.11.12

El anacoreta


Cuando comprendes la oscuridad, ella te captura. Ella sobreviene como la noche con sombras azules e incontables estrellas brillantes. El silencio y la paz sobrevienen cuando comienzas a comprender la oscuridad. Solo quien no comprende la oscuridad teme la noche. Mediante la comprensión de lo oscuro, lo nocturno, lo abismal en ti, te vuelves totalmente simple. Y te dispones a dormir como todos durante los milenios, te duermes bajo el regazo de los milenios y tus paredes resuenan con antiguos cánticos de templo. Pues lo simple es lo que fue siempre. El silencio y la noche azul se extienden sobre ti mientras tú sueñas en la tumba de los milenios.

C.G. Jung 
Libro Rojo
(El hilo de Ariadna 2012)

13.11.12

Wilcock


Ahora estoy completamente solo, 
ahora que llenas mi universo, 
este alegre universo en expansión 
con galaxias, cefeidas, supernovas, 
y tú detrás de cada grado del espacio, 
que una palabra tuya contrae 
y concentra en tu sola persona 
de nuevo como un astro en pulsaciones: 
no tengo más amigos, no tengo más interés por nada, 
estoy aquí estudiando tu cosmografía, 
tus emisiones de radio, tus sizigias, 
más exactamente tu boca y tus ojos, 
más exactamente aquello que está en el fondo de los ojos, 
y todavía más exactamente, a ti.

J. R. Wilcock

de Italienisches Liederbuch
versión Guillermo Piro

10.11.12

El gran basural


Las ciudades continuas 1

La ciudad de Leonia se rehace a si misma todos los días: cada mañana la población se despierta entre sábanas frescas, se lava con jabones apenas salidos de su envoltorio, se pone batas flamantes, extrae del refrigerador más perfeccionado latas aún sin abrir, escuchando las últimas retahílas del último modelo de radio. En los umbrales, envueltos en tersas bolsas de plástico, los restos de la Leonia de ayer esperan el carro del basurero. No solo tubos de dentífrico aplastados, bombillas quemadas, periódicos, envases, materiales de embalaje, sino también calentadores, enciclopedias, pianos, juegos de porcelana: más que por las cosas que cada día se fabrican, venden, compran, la opulencia de Leonia se mide por las cosas que cada día se tiran para ceder lugar a las nuevas. Tanto que uno se pregunta si la verdadera pasión de Leonia es en realidad, como dicen, gozar de las cosas nuevas y diferentes, y no más bien el expeler, alejar de sí, purgarse de una recurrente impureza. Cierto es que los basureros son acogidos como ángeles, y su tarea de remover los restos de la existencia de ayer se rodea de un respeto silencioso, como un rito que inspira devoción, o tal vez sólo porque una vez desechadas las cosas nadie quiere tener que pensar más en ellas. Dónde llevan cada día su carga los basureros nadie se lo pregunta: fuera de la ciudad, claro; pero de año en año la ciudad se expande, y los basurales deben retroceder mis lejos; la importancia de los desperdicios aumenta y las pilas se levantan, se estratifican, se despliegan en un perímetro cada vez más vasto. Añádase que cuanto más sobresale Leonia en la fabricación de nuevos materiales, más mejora la sustancia de los detritos, más resisten al tiempo, a la intemperie, a fermentaciones y combustiones. Es una fortaleza de desperdicios indestructibles la que circunda Leonia, la domina por todos lados como un reborde montañoso. El resultado es éste: que cuantas más cosas expele Leonia, más acumula; las escamas de su pasado se sueldan en una coraza que no se puede quitar; renovándose cada día la ciudad se conserva toda a sí misma en la única forma definitiva: la de los desperdicios de ayer que se amontonan sobre los desperdicios de anteayer y de todos sus días y años y lustros. La basura de Leonia poco a poco invadiría el mundo si en el desmesurado basurero no estuvieran presionando, más allá de la última cresta, basurales de otras ciudades que también rechazan lejos de sí montañas de desechos. Tal vez el mundo entero, traspasados los confines de Leonia, está cubierto de cráteres de basuras, cada uno, en el centro, con una metrópoli en erupción ininterrumpida. Los límites entre las ciudades extranjeras y enemigas son bastiones infectos donde los detritos de una y otra se apuntalan recíprocamente, se superan, se mezclan. Cuanto más crece la altura, más inminente es el peligro de derrumbes: basta que un envase, un viejo neumático, una botella sin su funda de paja ruede del lado de Leonia, y un alud de zapatos desparejados, calendarios de años anteriores, flores secas, sumerja la ciudad en el propio pasado que en vano trataba de rechazar, mezclado con aquel de las ciudades limítrofes finalmente limpias: un cataclismo nivelará la sórdida cadena montañosa, borrará toda traza de la metrópoli siempre vestida con ropa nueva. Ya en las ciudades vecinas están listos los rodillos compresores para nivelar el suelo, extenderse en el nuevo territorio, agrandarse, alejar los nuevos basurales. 

Las ciudades invisibles 
Italo Calvino 

 Descargar el libro aquí

7.11.12

Aria


Dijo que el pájaro conocía 
todos los cantos del mundo 
dijo 
es luminoso breve 
como un lirio naranja 
dijo la felicidad es un animal 
que resbala escurridizo 

y me besó en la frente 

y mientras yo reía 
él amorosamente recortaba  
las puntas de sus alas



Del CD Parajes (IRCO 2009)
Música: Julio Viera Voz: Susanna Moncayo Piano y texto: Silvia Dabul

Escuchar y descargar 





31.10.12

A mi madre



                                         (reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
            empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema

(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)


Leopoldo María Panero
Poemas del manicomio de Mondragón 1987

30.10.12

Anoche tuve un sueño dentro de un sueño. Soñé que estaba muy tranquila viendo a unos artistas que trabajaban en el escenario. Y por una puerta que no estaba bien cerrada entraron hombres con ametralladoras y mataron a todos los artistas. Comencé a llorar: no quería que estuviesen muertos.Entonces los artistas se incorporaron y me dijeron: nosotros no estamos muertos en la vida real sino sólo como artistas. Esa carnicería formaba parte del espectáculo. Entonces soñé un sueño muy bueno, soñé esto: en la vida somos artistas de una obra de teatro del absurdo escrita por un Dios absurdo. Todos nosotros somos los participantes de ese teatro: en realidad nunca moriremos cuando llegue la muerte.Sólo moriremos como artistas. ¿Eso sería la eternidad?

Clarice Lispector
Un soplo de vida

25.10.12


en otra vida yo miraba desde la ventana de un bar
cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones
contra las paredes
y por ese momento único de la juventud que dura muy poco
supe que nunca olvidaría esa escena en que nada aparecía
de lo que amaba me interesaba o temía
ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni
secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana
sólo las flores azules y la lluvia
recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia
que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra 

Juana Bignozzi
La ley tu ley (2000)

22.10.12

Presentimiento


Durante muchos días me seguiste. 
En el canto del pájaro, en las sombras, 
en las modulaciones del espacio: 
aprendí a conocerte. 
Yo sentía tu luz atravesarme 
como una flecha de oro envenenada. 
Te desobedecía arrepentida. 
Me hablabas en secreto. 
En los espejos rotos, en la tinta 
azul de los cuadernos que dejabas 
sobre la mesa de mi dormitorio. 
Yo temblaba al mirarte, yo temblaba 
como tiemblan las ramas reflejadas 
en el agua movida por el viento. 
Ahora que conozco tus señales, 
tu piel y tus orejas, tu semblante, 
no trataré de desobedecerte, 
y me arrodillaré frente a tu imagen, 
implacable sibila que me sigues.

Silvina Ocampo

17.10.12

La resistencia


Eres la fuerza que juega con tu mente y utiliza tu cuerpo como si fuese su juguete favorito para jugar y divertirse. Esa es la razón por la que estás aquí. Nacemos con el derecho a ser felices, con el derecho a disfrutar de la vida. No estamos aquí para sufrir. Quien quiera sufrir goza de libertad para hacerlo, pero no hay razón para sufrir. Entonces, ¿por qué sufrimos? Pues porque el mundo entero sufre y pensamos que el sufrimiento es algo normal, y para corroborarlo, creamos un sistema de creencias que apoye esa "verdad".

Escogemos sufrir porque hemos aprendido a sufrir. Y si continuamos haciendo las mismas elecciones, continuaremos sufriendo. El Sueño del Planeta lleva consigo el sueño de la humanidad, la evolución de los seres humanos, y el sufrimiento es el resultado de esa evolución. Los seres humanos sufrimos porque sabemos en qué consisten todas esas creencias, conocemos todas esas mentiras, y como somos incapaces de satisfacer tanta mentira, sufrimos. No es verdad que tras la muerte se viva en el cielo o en el infierno. Se vive en el infierno o en el cielo ahora. El cielo y el infierno sólo existen a un nivel mental.

El cielo o el infierno están aquí y ahora. No necesitas esperar a morirte. Cuando te responsabilizas de tu vida y de tus actos, tienes el futuro en tus manos, y entonces, puedes vivir en el cielo mientras el cuerpo aún está vivo. El sueño que la mayoría de los seres humanos crean en este planeta es, obviamente, el del infierno. Esto no es correcto ni incorrecto, ni bueno ni malo, y no hay nadie a quien echarle las culpas. ¿Podemos culpar a nuestros padres? No. Cuando eras pequeño y te programaron lo hicieron lo mejor que pudieron. Si tienes hijos, seguro que tampoco sabes qué otra cosa hacer. Que cobres conciencia no significa que tengas que culpar a nadie más o que tengas que cargar con las culpas por lo que hiciste. Sabes, todo lo que existe es perfecto. Eres perfecto tal y como eres. Esa es la verdad. Eres un maestro. 

No es el conocimiento el que nos conducirá hasta nosotros mismos, sino la sabiduría. Tenemos que distinguir entre conocimiento y sabiduría, porque no son la misma cosa. El conocimiento lo utilizamos sobre todo para comunicarnos con los demás y ponernos de acuerdo en lo que percibimos. El conocimiento es la única herramienta que los seres humanos tenemos para comunicarnos, ya que difícilmente nos comunicamos de corazón a corazón. 

No es necesario acumular conocimiento para convertirse en sabio; cualquier persona puede conseguirlo. Cualquiera. Cuando te haces sabio, la vida se convierte en algo fácil, porque te transformas en quien realmente eres. 

Cuando te conviertes en sabio, controlas tu vida con el corazón, no con la cabeza. Dejas de sabotearte a ti mismo, de sabotear tu felicidad o tu amor. Dejas de cargar con toda esa culpa y esos reproches; dejas de juzgarte y de juzgar a los demás. A partir de ese momento, todas las creencias que te hacen infeliz, que te empujan a pelearte con la vida y que la convierten en algo difícil, simplemente desaparecen. Renuncia a todas esas ideas sobre ser lo que no eres y conviértete en lo que realmente eres. Cuando te entregas a tu naturaleza, a lo que realmente eres, entonces, dejas de sufrir.

Cuando te entregas a tu verdadero yo, te entregas a la Vida, te entregas a Dios. Y una vez que te entregas, ya no hay forcejeo, ya no hay resistencia, ya no hay sufrimiento. Cuando eres sabio, siempre optas por la opción fácil, que es ser tú mismo, seas lo que seas. El sufrimiento no es otra cosa que la resistencia a Dios. Cuanto más te resistes, más sufres. Así de sencillo. 

Miguel Ruiz 
La maestría del amor

Descargar el libro aquí

14.10.12





Sólo hay una Luz
tú y yo 
no somos otra cosa que agujeros 
en la sombra de la lámpara. 




M. Shabistari
(Persia, 1288-1320)

28.9.12

Hipnagogia


Si vamos a huir hacia la savia
debería tal vez advertirte:
hay un peligro que acecha
detrás del latido rojo de las hojas
hay un lugar cuyo viento es quieto
y si te empuja y envuelve
y te sube hacia una esfera poblada 
con voces de niños viejos
tu materia –la mía– se funde 
en una bondad sin retorno

Si vamos a huir guiados 
por el siseo del agua
debería tal vez advertirte:
una vez que se cruzan 
los riscos aéreos
el peligro no hace falta

S.D.
28/9


Ilustración: Cecilia Podestá

25.9.12


El espejo de estar por quedarte dormida huye al fin. En su huida retiene, de entre todas las imágenes, la del hombre vestido de atardecer.

Pasa, pasarán, entorna los ojos, no hacen más que sucederse, atravesar los años en el silencio de arena que de nuevo las rodea, acabarán por entregarte al anochecer.

El espejo es ahora tu postrer recuerdo, tu anochecer de durmiente. Así llegando, así abandonando como el ahogado de regreso a la costa, pones tu cuerpo a descansar sobre la arena.

Y todavía tienes tiempo de preguntarte por el hombre tumbado en el reflejo, desmayado, ahogado de recién, abriéndose paso por lugares donde siempre es de noche.


Arnaldo Calveyra
Apuntes para una reencarnación

21.9.12

Propuesta del higo


Te propongo
la dulzura del higo,
su carne sonrosada,
replegada y húmeda
como un animal marino.

Goza el misterio de este fruto,
su textura de molusco,
su íntimo tamaño.
Tersa,
su pulpa
apremiará el deseo
de tu lengua.

Te propongo
las delicias del higo.
Muerde su violado,
desamparado centro,
prueba de nuevo -empecinado-
su carne
que guarda mieles y diluvios.

Las delicias y dulzura del higo
-pequeño y desbordado-
tan sólo te propongo.
Que tu boca profunda
se demore
en el dulzor secreto,
que asalte con lentitud
su carne desvelada.

Deja que a tu paladar
traiga la memoria
de sabores primitivos.

Carmen Matute (Guatemala, 1944)

9.9.12


¿Y si durmieses y al dormir soñases?
¿Y si en tu sueño fueses al cielo
y allí recogieses un extraña y bella flor?
¿Y si, al despertar, tuvieses la flor en tu mano?
¿Qué pasaría entonces?

Samuel Taylor Coleridge

4.9.12

Creía yo

No a todo alcanza Amor, pues que no puedo
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.

Macedonio Fernández

25.8.12

Lecciones de Kamasutra 

Con la copa engastada de lapislázuli
la espero,
junto al estanque, el agua de colonia y la tarde
la espero,
con la paciencia del caballo preparado para los senderos de la montaña
la espero,
con la elegancia del príncipe refinado y bello
la espero,
con siete almohadas rellenas de nubes ligeras
la espero,
con el fuego del penetrante incienso femenino
la espero,
con el perfume masculino del sándalo en el lomo de los caballos
la espero.
No te impacientes. Si llega tarde
espérala
y si llega antes de tiempo
espérala,
y no asustes al pájaro posado en sus trenzas.
Espérala,
para que se sienta tranquila, como el jardín en plena floración.
Espérala
para que respire este aire extraño en su corazón.
Espérala
para que se suba la falda y aparezcan sus piernas nube a nube.
Espérala
y llévala a una ventana para que vea una luna bañada en leche.
Espérala
y ofrécele el agua antes que el vino, no
mires el par de perdices dormidas en su pecho.
Espérala
y roza suavemente su mano cuando
poses la copa en el mármol,
como si le quitaras el peso del rocío.
Espérala
y habla con ella como la flauta
con la temerosa cuerda del violín,
como si fuérais dos testigos de lo que os reserva el mañana.
Espérala
y pule su noche anillo a anillo.
Espérala
hasta que la noche te diga:
no quedáis más que vosotros dos en el mundo.
Entonces llévala con dulzura a tu muerte deseada
y espérala...

Mahmud Darwish
de El lecho de un extraña, 1999
(versión María Luisa Prieto)
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22.8.12

El tiempo


Ya sé, vuelvo a intentarlo,
voy a hablar del tiempo otra vez
y ustedes dirán callate vas a repetir
meterte en dificultades.

Y a mí qué
porque si muchos ya escribieron sobre el tema
a mí un bledo me importa y lo intento
porque ningún genio desos
entiende más que yo de los turnos del agua.
Del agua de riego digo
cuando uno se dedica a regar la viña.

El tiempo es como en acequia el agua
pasa pero al mismo tiempo se quea.
Usté meta la mano y tóquela, está quietita
y sin embargo corre,
dispara pero no se ha ido, tóquela.
Después viene el celador ese que
maneja los turnos,
baja la compuerta y al cortar el riego
ahí se te acaba el mundo.

Pero claro yo aquí hablando
de lo que ustedes piensan que no entiendo.
¿Será porque se me inquieta la inorancia?
Sea como sea, aquí dejo escrito
lo que supe del tiempo mientras regaba la viña.

Jorge Leonidas Escudero

17.8.12

LXVII

Todo el mundo dice que mi Tao parece locura.
Porque es grande, parece locura.
Si no lo pareciera,
hace tiempo que se hubiera vuelto insignificante.

Poseo Tres Tesoros
que guardo y protejo con cuidado:
el primero es el Amor,
el segundo, la Sobriedad,
el tercero, no Querer Ser Nunca el Primero en el
Mundo.
Gracias al amor, uno es valiente.
Gracias a la sobriedad, uno tiene amplias reservas.
Gracias a no querer ser el primero en el mundo,
uno puede ser señor de todas las cosas.

Pero si un hombre quiere ser valiente sin amor,
generoso sin sobriedad,
y ser el primero sin humildad,
camina hacia la muerte.

El amor es victorioso en el ataque
e invulnerable en la defensa.
El Cielo arma con el amor
a los que quiere proteger.

Lao Tse
(Tao Te King)

Regalo de Patri Da Dalt en esta mañana lluviosa...

14.8.12

Mariposas en la lluvia


Llueve esta noche
y vuelven
las que fui
bajo otras lluvias

aquella que camina
lacónica y desnuda
la que mira de soslayo
viejas muñecas rotas
la sin ángel que despierta
con los pies entumecidos
aún esa que siempre
vuelve las espaldas
en penumbras

y vamos
ellas y yo
en nocturna procesión
con los ojos idénticos
tras una virgen sin manto
que al cerrarlos
invoca al silencio
apoyando
un dedo en cruz
sobre los labios
y otros dos
sobre la vulva

apenas
dos mariposas
en comunión
bajo ésta
y otras lluvias

S.D.
(publicado en el CD Parajes, 2009)

12.8.12

                                                 

Me oculto adentro de mi flor
para que al llevarla sobre tu pecho
sea a mí a quien lleves sin sospecharlo.
Ya los ángeles conocen el resto.

Me oculto adentro de mi flor
para que al desvanecerme en tu vaso
sientas por mí, sin sopecharlo,
algo parecido a la soledad.


Emily Dickinson
(versión propia)

8.8.12

León


No importa si la pálida mujer
que en su torre escribe
amontona palabras tibias.

Cuando duerme
de un rojo salto
la arrebato y enciendo
la llevo a su selva
le infundo mi dinastía
y la obligo a reinar,
a avanzar segura y espléndida
a apresar bravamente
las palabras amantes o guerreras
y a desdeñar las otras.

Amelia Biagioni

6.8.12

.


Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.

Idea Vilariño

2.8.12

...



La voz del ave
que la penumbra esconde
ha enmudecido.
Andas por tu jardín.
Algo, lo sé, te falta.


J.L. Borges

29.7.12

El iris salvaje



Al final de mi sufrimiento
había una puerta.


Escucha: recuerdo
eso que llamas muerte.


Sobre la cabeza, ruidos, ramas de un pino vacilante.
Después nada. Un sol débil
temblando sobre la superficie seca.


Es terrible sobrevivir
como conciencia
enterrada en tierra oscura.


Luego todo acaba: eso que temes, ser
un alma y no poder hablar,
termina abruptamente. La tierra rígida
se inclina un poco, y lo que se tomaba
por pájaros se lanza sobre los arbustos.


Tú que no recuerdas
el pasaje desde el otro mundo,
te digo que podría hablar de nuevo,
lo que vuelve del olvido vuelve
para encontrar una voz:


del centro de mi vida brotó
una gran fuente, profundas
sombras azules sobre azules aguas de mar.


Louise Glück
(Versión propia)

27.7.12

Krishnamurti: El principio de la meditación



Extractos de la conferencia, Brockwood 1978


Todo lo que hemos hecho, ir a la Luna y plantar una bandera absurda, bajar a las profundidades del mar y vivir allí, ha sido creado por el pensamiento. El pensamiento es responsable de toda la inmensa tecnología y su complicada maquinaria. Es también responsable de todas las guerras. Esto es algo obvio, ni siquiera hace falta cuestionarlo. 

Es el pensamiento el que ha creado la estructura psicológica del "yo". Ese "yo" no es sagrado, no es algo divino, solo es pensamiento acumulando ansiedades, temores, placeres, sufrimientos, pesares, apegos, miedo a la muerte. El pensamiento ha acumulado todo esto, todo lo que constituye el yo y su conciencia. Pregunto: ¿Podemos avanzar desde allí?

El hombre siempre busca poder, ¿verdad?, los políticos, los sacerdotes, el hombre y la mujer común quieren controlar, dominar, poseer. Esta es la historia de la estupidez del hombre, aunque la llame patriotismo, o religiosidad. Ahora nos preguntamos ¿es posible vivir sin ningún sentido del poder? ¿Podríamos vivir en total anonimato y humildad? Puede que tengan un nombre, hayan escrito un libro, den charlas como lo hacemos nosotros, sean famosos, célebres, cualquier calificativo que quieran usar, detrás de eso no hay nada.

¿Puede uno vivir sin ningún sentido del poder? Como saben, hay una gran belleza en eso, en ser completamente anónimos mientras todo el mundo está buscando reconocimiento, poder, posición.
Entonces la siguiente pregunta es ¿puede el cerebro, que contiene millones y millones de años de pesado condicionamiento, cargado de todo aquello que el hombre ha acumulado durante siglos y, en consecuencia, actuando mecánicamente todo el tiempo; puede ese cerebro liberarse de lo conocido, puede ese cerebro nunca, nunca envejecer en el sentido físico?

El asunto es ver si este cerebro puede soltar su carga, liberarse y nunca deteriorarse...no digan sí o no: averíguenlo. Eso significa no registrar nada psicológicamente. Nunca registrar halagos, insultos, las diferentes formas de abuso, presiones, nada. Mantenerse por completo limpio, joven, lo que significa un cerebro que nunca es herido. Eso es inocencia. No conoce la miseria, el conflicto, la pena ni el dolor. Todo lo que queda registrado en el cerebro y en consecuencia lo hace limitado, viejo. Si no existe grabación psicológica alguna, el cerebro permanece en completo silencio, extraordinariamente vital.

Esto no es una esperanza ni un premio, o bien lo hacen y lo descubren, o solo aceptan las palabras y dicen "qué maravilloso debe ser eso", "cómo me gustaría experimentarlo", y pierden toda realidad. Mientras que si lo hacen lo descubrirán. Ese cerebro debido a esta percepción de la que hemos hablado, en la cual las células cerebrales sufren un cambio, ese cerebro deja de seguir aferrado a los recuerdos, deja de ser el almacén de una amplia colección de antigüedades.

¿Existe algo sagrado en la vida? ¿Algo que el pensamiento no haya tocado? Siendo lo sagrado aquello que es inmortal, eterno, desde la eternidad hasta la eternidad, aquello que no conoce ni principio ni fin y adviene cuando uno ha descartado todas las cosas que el pensamiento ha convertido en sagradas. 

Cuando todo eso se ha comprendido y abandonado por completo no hay sacerdote, no hay gurú, no hay discípulo. Entonces, en esa increíble cualidad del silencio puede ocurrir algo que el pensamiento no puede tocar, porque ese silencio no es creado por el pensamiento.

Nosotros decimos que el silencio psicológico solo puede suceder cuando no existe ningún registro en absoluto, cuando la mente permanece totalmente inmóvil. 

En ese silencio puede advenir el extraordinario sentido de algo inmensurable, indescriptible. Todo ese proceso, de principio a fin, es parte de la meditación. Eso es todo.

26.7.12

...

Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado. Se
alimenta de muchas especies y de sólo una. Las busca en la
noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí.
Mi alma tiene miedo y tiene audacia. Es una muñeca grande,
con rizos, vestido celeste.
Un picaflor le trabaja el sexo.
Ella brama y llora.
Y el pájaro no se detiene.


Marosa di Giorgio

19.7.12

The elephant is slow to mate



El elefante, enorme bestia antigua,
demora en aparearse;
cuando encuentra una hembra, sin apuro
esperan


a que en sus vastos corazones tímidos
el sentimiento despierte lenta, lentamente,
mientras vagan por la ribera del río
y beben y pastorean


e irrumpen con la manada
a través del matorral del bosque,
y duermen en un silencio pleno y despiertan
juntos, sin palabras.


Tan de a poco su gran corazón ardiente
se llena de deseo,
que al fin, a escondidas, las enormes bestias se aparean
ocultando su fuego.


Los animales más viejos y sabios
saben cómo esperar
la más solitaria de las fiestas
para el banquete completo.


No se arrebatan, no se precipitan;
su vasta sangre
se mueve como las mareas, cerca, más cerca
hasta tocarse anegados.


D. H. Lawrence
(versión propia)