SILVIA DABUL

Silvia Dabul nació en Mendoza, se graduó como Licenciada en Piano en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Vive en Buenos Aires y es invitada regularmente a los principales ciclos y salas del país. Se ha presentado también en Uruguay, Paraguay, Sudáfrica, Francia y Alemania. Grabó dos CD con música para dos pianos y piano a cuatro manos (Clásica), la obra completa de Kim Helweg para dos pianos y percusión (Focus Recording), Parajes (IRCO), canciones de compositores argentinos sobre textos de su autoría y Mélanges (l´Empreinte digitale, francia). Trabaja como profesora de piano en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.

Como poeta, publicó Lo que se nombra (Ediciones en Danza 2006), Cultivo de especias (Ediciones en Danza 2011). Ha sido incluida en diversas antologías.

Es autora del Diario del Otro Lado, publicación digital in progress de 20 cuadernos de sueños registrados desde 2012.

25.5.08

À trois

En el libro está escrito
escuchará las voces
de dos hombres que juegan

no verá más que la sombra
de sus cuerpos alargados
sobre una cena exhibida
en tabla de billar

a pesar de su condición ingrávida
se desploma sobre el papel
y descifra el enunciado:

si el peso de tres
se volviera excesivo
deberá soltar el equipaje
antes de que se le haga agua la boca


(Publicado en Diario de poesía Nº 75)

21.5.08

Fin de análisis IX

Como quien busca en el descenso piedras seguras donde apoyar los pies. Cada ensayo de accidente pone en peligro toda reserva lírica. Materiales que obedecen al principio de los pasajes abiertos. Generosos como pan. Oscuros. Boca de túnel que se limita a perderse y jamás se entrega.

16.5.08

Un deber desconocido


Mi manera de amarte es sencilla:te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

Antonio Gamoneda

13.5.08

Fin de análisis VIII

Si la meta se desplaza ¿dónde un límite al resguardo? Cada cerro encierra su propia violencia en una cajita de música y exhibe al mundo un corazón hecho de piedras con olor a limpio y cardos.

4.5.08




Mientras las hojas huyen...

Casida VI: de la mano imposible
(del Diván de Tamarit)

Yo no quiero más que una mano,
una mano herida, si es posible.
Yo no quiero más que una mano,
aunque pase mil noches sin lecho.

Sería un pálido lirio de cal,
sería una paloma amarrada a mi corazón,
sería el guardían que en la noche de mi tránsito
prohibiera en absoluto la entrada a la luna.

Yo no quiero más que esa mano
para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía
Yo no quiero más que esa mano
para tener un ala de mi muerte.

Lo demás todo pasa.
Rubor sin nombre ya, astro perpetuo.
Lo demás es lo otro; viento triste,
mientras las hojas huyen en bandadas.

Federico García Lorca