10.4.13

Un salto al vacío

El hombre “piensa el mundo que ve”, de este modo lo crea. Y este pensar se produce mediante un proceso circular recurrente. Se parte de un concepto que es una idea —forma revestida de un pseudo significado aparente— y luego de un cierto lapso, se vuelve al punto de partida. Si se ha llegado a “nuevas conclusiones”, estas no son otra cosa que la misma idea inicial disfrazada de “algo diferente”. Todo lo que hacemos y decimos es producto de este orden secuencial repetitivo; de tal modo nada cambia. El hombre está encerrado en una especie de jaula llena de espejos donde sólo le es dable observar las maquinaciones de su cerebro, y a lo que registra con sus cinco sentidos lo llama “realidad circundante”. Esta realidad es, intrínsecamente, un constructo interpretativo perceptual que le impide ver el mundo tal cual es. Es decir que toma la apariencia, que él mismo fabrica, por La Realidad que se oculta detrás de todas sus elucubraciones, por más elaboradas que estas pudieran ser.
Por causa de esta falacia cognitiva fundamental, tal remedo de realidad es sólo una mera explicación intelectiva del mecanismo que le dio existencia —el cerebro— mediante un proceso de análisis lógico que lo conduce a conclusiones cuasi definitivas. A la absolutidad del “SI” se le opone la absolutidad del “NO” y entre ambas basculan los diversos paradigmas que conforman lo que el hombre considera como Real.
Luego, ¿qué es la Realidad? Desde la lógica cerebral no puede ser aprehendida. Hay que atreverse a dar un salto al vacío, más allá de toda lógica, de todo pensamiento discursivo, es decir, más allá de toda racionalidad, para escapar de la cárcel tramposa del mecanismo de la biocomputadora. Para ello es necesario adjurar por entero de lo que creo ser, cambiar el significado de mí para mí mismo. Y, por supuesto, vencer el pánico visceral que tamaña decisión límite me cause.


Ernesto Ocampo
Breves recuerdos de la Realidad

7.4.13


Igual que un cuerpo que arroja a la calle cosas húmedas. Trastos que no se encienden hasta que se orean al sol. Así este viaje de invierno y sus luces fantasmas. Piezas mojadas de un rompecabezas. He encontrado mi refugio en casa de un carbonero. Obedezco a aquello que en mí respira y hago mi tarea. Le gano una astilla al agua. Me resguardo para arder. 

25.3.13

Oro sin tierra


¡Ven! Pero no te reúnas con nosotros sin tu música.
Celebramos una fiesta, levanta y golpea el tambor.

Hay luz ahora, hay luz, hay luz ahora, hay luz.

Somos el alma del mundo, no pesamos como cuerpo.
Somos el oro del alma sin tierra, sin espacio o tiempo.
Somos cazador y presa, noche y día, oculto y visto.

El amor es nuestra madre, del amor hemos nacido.


Rumi
(versión SD)


23.3.13

GG

De un sueño a otro. Por las charlas, por la risa, por hacer sonar tantas gotas amorosas y exactas
Buen viaje, queridísimo.

7.3.13

Raja Yoga, un sendero de meditación


Los maestros de la ciencia del Raja Yoga declaran que nadie puede ser religioso hasta haber pasado por la experiencia. Si hay un Dios debemos verlo, si hay un alma debemos percibirla, de lo contrario es mejor no creer. Es preferible ser un ateo que un hipócrita.

La ciencia del Raja Yoga propone poner ante la humanidad un método práctico y científicamente construido para alcanzar la verdad. En primer lugar, toda ciencia debe tener su método propio de investigación. Si se desea ser astrónomo, y uno se sienta y grita: "¡Astronomía! ¡Astronomía!", jamás llegará a serlo. Lo mismo sucede con la química. Hay que seguir un método, ir a un laboratorio, tomar ciertas sustancias, mezclarlas, combinarlas, experimentar con ellas y de todo ello extraer los conocimientos químicos.

La ciencia del Raja Yoga propone, en primera instancia, darnos un medio para observar los estados internos. El instrumento para ello es la misma mente. El poder de atención, cuando esta debidamente guiado y dirigido hacia el mundo interno, analiza la mente e ilumina los hechos para nosotros. Los poderes de la mente son como rayos de luz diseminados. Cuando se concentran, iluminan. Y este es nuestro único medio de obtener el Conocimiento.

Swami Vivekananda

14.2.13

Sat Chit Anand


“En verdad te revelaré mis divinas manifestaciones, Oh Arjuna, mas sólo he de hablarte de las principales, pues no hay límite para las variantes menores.”

Bhagavad Gita, 10-19


MEDITACIÓN

El término meditación, tal y como se entiende en la cultura oriental, no se refiere a reflexión o pensamiento profundo (sentido comúnmente aceptado en Occidente), sino exactamente todo lo contrario. Por meditación se entiende la eliminación total de cualquier tipo de pensamiento, mediante la concentración de la mente en un solo punto, como pasivo observador, sin calificar, enjuiciar ni deducir nada. Se puede observar que todo lo que tiene poder de atraer y absorber nuestra atención nos produce paz y satisfacción, como consecuencia inmediata del acto de concentración mental. 
La concentración mental reporta un ahorro de actividad inútil. El agotamiento experimentado al final de la jornada diaria es debido, en su mayor parte, al gran volumen de actividad mental que desarrollamos, a veces necesaria y, bastante a menudo, innecesaria e involuntaria.
Para producir cualquier pensamiento, para desarrollar cualquier proceso de cálculo o razonamiento, nuestro cerebro consume una cierta cantidad de energía vital, ya que sólo gracias a ella se hace posible el proceso del pensamiento. Tratando de estar tan sólo un minuto, sin pensar absolutamente nada, se puede comprobar fácilmente qué vano es nuestro esfuerzo por conseguirlo. Por el contrario, muchos pensamientos nos asedian continuamente en diferentes direcciones, sin ningún orden ni control, ajenos a nuestra voluntad y a pesar de no desear producirlos. Esto da idea de cuantos cientos y cientos de pensamientos innecesarios ocupan nuestra mente durante el día, manteniendo nuestro cerebro y sistema nervioso en continuo trabajo y desgaste inútil.
Aquí es donde la meditación cumple perfectamente su papel. Cuando no tenemos nuestra mente ocupada en resolver algo concreto, necesitamos un punto que tenga el poder de absorber nuestra atención y concentrarla ahí, para experimentar paz y relax.
De este modo aumentamos nuestra capacidad de rendimiento en nuestro quehacer diario, que en consecuencia deja de ser una tarea desagradable, convirtiéndose en un foco de satisfacción.
Si además queremos experimentar paz constante, necesitamos un punto de concentración constante, que siempre esté con nosotros, y utilizable en cualquier circunstancia.
Y esto solo es simplemente esta Vibración Primordial que, morando en nuestro interior, nos da la vida, acompañándonos en todo tiempo y lugar a través de todo tipo de situaciones hasta el momento en que ésta abandona el cuerpo físico, circunstancia que ocasiona la muerte.
Esta Vibración Primordial se manifiesta por sí sola dentro de todo lo que existe y es la Realidad Ultima, soporte de toda la creación, siendo el ser humano el último eslabón de la cadena evolutiva ascendente.
En esta forma humana se tiene la oportunidad, no sólo de vivir, sino de reconocer por qué vivir, pues el Maestro Perfecto vivo puede abrir la puerta que lleva al ser humano a fundirse de nuevo con su Fuente. Rompiendo así la ilusoria identificación con el ego temporal, que no es más que un mal sustituto de esa experiencia interior de total plenitud en sí misma, que ha sido descrita en los Vedas, Upanishads, el Gita y casi todas las escrituras hindúes, como el estado de Sat Chit Anand: Verdad, Conciencia, Dicha Suprema. O sea, la experiencia interior de la Verdad, esa energía omnipresente y eterna, despierta la Conciencia al estado de Dicha Suprema.
También todas las escrituras coinciden en que esta Vibración Primordial no es audible con los oídos externos, ni pronunciable con los labios, ni abarcable por la mente ni el intelecto, ya que siendo una experiencia infinita, se tiene más allá de la razón y la lógica humana. Así pues, se ha de trascender todo estado mental o racional, para poder acceder a esta experiencia, anulando el propio ego y la mente.
Aquí precisamente —siendo impotentes por nosotros mismos para obtener esa experiencia de liberación— se concreta el papel del Maestro Perfecto o Satguru (verdadero Guru): revelar el modo natural de experimentar esta Vibración dentro de cada ser humano que, «con humildad y sincero deseo», busca la Verdad. Haciendo de puente, de transformador, entre ese estado perfecto e infinito con el que Él está fundido, y el estado imperfecto y limitado en que nos encontramos, debido a nuestra identificación con nuestra mente y nuestro ego.
El Maestro Perfecto lleva al ser humano a su Fuente de origen. Al hacerle entrar en  contacto con ese estado infinito e ilimitado en el que vibra esa Energía Interior, le libra de la esclavitud de su falso ego individual, que es como una fortaleza, fabricada por el miedo, a la inseguridad y agonía que produce vivir desconociendo su propia identidad: el no saber quién es, por qué está aquí y adónde va. Por eso se crea una falsa personalidad, que crece en el abonado terreno del miedo.

Julio Pardilla, prólogo del Baghavad Gita

25.1.13

Voy a dormir


Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...



Alfonsina Storni

31.12.12

Sube


Sube tú, clemente fuego de la vieja noche.
Yo beso el umbral de tu ascenso.
Mi mano te tiende alfombras y esparce para ti una abundancia de rojas flores.
Sube, amigo mío que yacías enfermo, atraviesa la cáscara.
Te hemos dispuesto un banquete.
Los obsequios están presentados delante de ti.
Las bailarinas aguardan por ti.
Te hemos construido una casa.
Tus servidores están listos para ti.
Te arreamos los rebaños sobre la campiña verde.
Llenamos tu copa con vino tinto.
Colocamos frutos perfumados en vasijas de oro.
Golpeamos la puerta de tu prisión y apoyamos nuestra oreja a la escucha.
Las horas crecen, no demores más.

C. G. Jung
Libro Rojo (Los encantamientos)

26.12.12


Di la verdad mas dila oblicua -
El logro está en los circuitos
Demasiado brillantes para nuestro endeble deleite
La soberbia sorpresa de la verdad
Como el relámpago a los niños ha de ser mitigado
Con bondadosa explicación
La verdad debe deslumbrar gradualmente
O todos los hombres se quedarían ciegos

Emily Dickinson
Versión R. Costa Picazo

25.12.12

Las vacas


Las vacas
las vacas duermen
y con el aliento hacen nubecitas
y sueñan
las vacas sueñan
un cielo azul blanco como la leche
en donde despegan como mariposas
y vuelan
las vacas vuelan
sobre las nubes desde lo alto apuntan
sus artillerías naturales
y después bombardean las carnicerías
pero luego despiertan
las moscas zumban
ya es la mañana
y las vacas piensan
las vacas piensan
en su destino
¿después de todo qué es la vida ?
hoy estamos aquí, mañana, asado de tira

Stefano Benni
Versión G. Piro/ S. Dabul

13.12.12

     Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.
     Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.
     Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.
     Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.
     Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.
     La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
     Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
     Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.
     Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.
     Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
     ¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
     Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
     Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
     Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
     Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
     ¿Qué esperas?
     Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
     Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.


Vicente Huidobro
(fragmento del Prefacio de Altazor)

Gracias P. por traerlo hasta mis ojos