SILVIA DABUL

Silvia Dabul nació en Mendoza, se graduó como Licenciada en Piano en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Vive en Buenos Aires y es invitada regularmente a los principales ciclos y salas del país. Se ha presentado también en Uruguay, Paraguay, Sudáfrica, Francia y Alemania. Grabó dos CD con música para dos pianos y piano a cuatro manos (Clásica), la obra completa de Kim Helweg para dos pianos y percusión (Focus Recording), Parajes (IRCO), canciones de compositores argentinos sobre textos de su autoría y Mélanges (l´Empreinte digitale, francia). Trabaja como profesora de piano en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.

Como poeta, publicó Lo que se nombra (Ediciones en Danza 2006), Cultivo de especias (Ediciones en Danza 2011). Ha sido incluida en diversas antologías.

Es autora del Diario del Otro Lado, publicación digital in progress de 20 cuadernos de sueños registrados desde 2012.

21.6.06

Poema del amor triste

Adiós.
Interpretemos
el vuelo de las bandadas
que dejan sombras de tijeras en el agua.
Son páginas veloces
escritas en el aire.
Celebración cifrada
de antiguas mutaciones.
Ten paciencia con el río:
adelanta, aquieta,
entrecorta el vuelo.
El agua tiene puntuaciones móviles
y aprender a leerte lleva toda la vida.

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Zumban
en mi boca abejas
atrapadas en su propia miel.
Pero la calle está quieta.
Sorda.
Embotellada en su licor narcótico.
Paciencia.
Algún sol brillará.
Alguna fiesta
animada por globos aerostáticos.
Detrás de las fogatas, las mujeres solas
conversan sobre un hombre que ha dejado de hablar.

...........................

Adiós, amada.
Te veo haciendo equilibrio entre los cables telefónicos
que abren sus brazos al cielo.
La ciudad pudorosa, amor.
Sus voces encerradas en hilitos negros.
Transportadas
por corrientes que nadie
conoce a ciencia cierta
y que da miedo conocer de otra manera.
Sobre la hamaca horizontal de los andamios
los obreros del aire limpian
unos vidrios que nadie mirará.


Fragmentos del "Poema del amor triste" de Eduardo Mileo
Ediciones en Danza, 2001

14.6.06

Szymborska

ESTOY DEMASIADO CERCA

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos.

Wislawa Szymborska


Versión de Elzbieta Borkiewicz