SILVIA DABUL


Silvia Dabul nació en Mendoza, se graduó como Licenciada en Piano en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Vive en Buenos Aires y es invitada regularmente a los principales ciclos y salas del país. Se ha presentado también en Uruguay, Paraguay, Sudáfrica, Francia y Alemania. Grabó dos CD con música para dos pianos y piano a cuatro manos (Clásica), la obra completa de Kim Helweg para dos pianos y percusión (Focus Recording), Parajes (IRCO), canciones de compositores argentinos sobre textos de su autoría y Mélanges (l´Empreinte digitale, francia). Trabaja como profesora de piano en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.

Como poeta, publicó Lo que se nombra (Ediciones en Danza 2006), Cultivo de especias (Ediciones en Danza 2011). Ha sido incluida en diversas antologías.

Es autora del Diario del Otro Lado, publicación digital in progress de 20 cuadernos de sueños registrados desde 2012.


10.4.13

Un salto al vacío

El hombre “piensa el mundo que ve”, de este modo lo crea. Y este pensar se produce mediante un proceso circular recurrente. Se parte de un concepto que es una idea —forma revestida de un pseudo significado aparente— y luego de un cierto lapso, se vuelve al punto de partida. Si se ha llegado a “nuevas conclusiones”, estas no son otra cosa que la misma idea inicial disfrazada de “algo diferente”. Todo lo que hacemos y decimos es producto de este orden secuencial repetitivo; de tal modo nada cambia. El hombre está encerrado en una especie de jaula llena de espejos donde sólo le es dable observar las maquinaciones de su cerebro, y a lo que registra con sus cinco sentidos lo llama “realidad circundante”. Esta realidad es, intrínsecamente, un constructo interpretativo perceptual que le impide ver el mundo tal cual es. Es decir que toma la apariencia, que él mismo fabrica, por La Realidad que se oculta detrás de todas sus elucubraciones, por más elaboradas que estas pudieran ser.
Por causa de esta falacia cognitiva fundamental, tal remedo de realidad es sólo una mera explicación intelectiva del mecanismo que le dio existencia —el cerebro— mediante un proceso de análisis lógico que lo conduce a conclusiones cuasi definitivas. A la absolutidad del “SI” se le opone la absolutidad del “NO” y entre ambas basculan los diversos paradigmas que conforman lo que el hombre considera como Real.
Luego, ¿qué es la Realidad? Desde la lógica cerebral no puede ser aprehendida. Hay que atreverse a dar un salto al vacío, más allá de toda lógica, de todo pensamiento discursivo, es decir, más allá de toda racionalidad, para escapar de la cárcel tramposa del mecanismo de la biocomputadora. Para ello es necesario adjurar por entero de lo que creo ser, cambiar el significado de mí para mí mismo. Y, por supuesto, vencer el pánico visceral que tamaña decisión límite me cause.


Ernesto Ocampo
Breves recuerdos de la Realidad