SILVIA DABUL


Silvia Dabul nació en Mendoza, se graduó como Licenciada en Piano en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Vive en Buenos Aires y es invitada regularmente a los principales ciclos y salas del país. Se ha presentado también en Uruguay, Paraguay, Sudáfrica, Francia y Alemania. Grabó dos CD con música para dos pianos y piano a cuatro manos (Clásica), la obra completa de Kim Helweg para dos pianos y percusión (Focus Recording), Parajes (IRCO), canciones de compositores argentinos sobre textos de su autoría y Mélanges (l´Empreinte digitale, francia). Trabaja como profesora de piano en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.

Como poeta, publicó Lo que se nombra (Ediciones en Danza 2006), Cultivo de especias (Ediciones en Danza 2011). Ha sido incluida en diversas antologías.

Es autora del Diario del Otro Lado, publicación digital in progress de 20 cuadernos de sueños registrados desde 2012.


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1.3.12

Wilfred Owen

Yo abracé libremente 
las salvajes bellezas de este mundo.
Por mi dicha muchos han reído 
y de mi aflicción algo ha perdurado,
algo que debe morir ahora.
Me refiero a la verdad no dicha,
el sufrimiento de la guerra, 
el sufrimiento refinado de la guerra.
Ahora los hombres irán satisfechos 
con nuestros despojos o, descontentos,
con sangre hirviente a ser derramada.
Serán ágiles con agilidad de tigre.
Ninguno de ellos romperá filas, aunque
las naciones los aparten del progreso.
Se aislarán en vano 
de este mundo en decadencia 
perdiéndose en ciudades desprotegidas.
Entonces, cuando torrentes de sangre
empantanen las ruedas de sus carruajes, 
iré hacia ellos y los lavaré 
con agua de pozos cristalinos.
Buscaré para ellos una verdad 
que nadie pueda hundir en el fango.
Yo soy el enemigo que tu mataste, 
mi amigo. 
Te reconocí en la oscuridad.
Tu mirada es igual a la de ayer, cuando
tus ojos me atravesaron con su estocada.
Quise defenderme...
pero mis manos
estaban renuentes y frías.
Durmamos juntos ahora...




I went hunting wild
After the wildest beauty in the world,
For by my glee might
many men have laughed,
And of my weeping
something had been left,
Which must die now.
I mean the truth untold,
The pity of war, the pity war distilled.
Now men will go content
with what we spoiled.
Or, discontent, boil boldly, and be spilled.
They will be swift
with swiftness of the tigress,
None will break ranks,
though nations trek from progress.
Miss we the march of this retreating world
Into vain citadels that are not walled.
Then, when much blood
had clogged their chariot-wheels
I would go up and wash them
from sweet wells,
Even from wells we sunk too deep for war,
Even from the sweetest wells
that ever were.
I am the enemy you killed, my friend.
I knew you in this dark; for so you frowned
Yesterday through me
as you jabbed and killed.
I parried;
but my hands were loath and cold.
Let us sleep now...


Versión Víctor Hugo Toro