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Rodolfo Godino

Usa rostros cambiantes lo que desea tu oscurecimiento, lo que quiere uncirte a la flameante realidad. Ella brota del ojo gobernando un breve paraíso, espejo que entrega al amo sólo su ansiosa imagen. Lo que no eres, lo que te elude, lo que serás no flota en esa versátil, hambrienta dama. Ningún pacto con la bestia de misión oscura te llevará a ti mismo ni al seno del poema: aguarda a que él descienda y vuele porque su tránsito te hace incorruptible.

Mark Strand

En un campo soy la ausencia de campo. Siempre sucede así: dondequiera que esté soy aquello que falta. Si camino parto el aire mas siempre el aire vuelve a ocupar el sitio donde mi cuerpo estuvo. Todos tenemos razones para movernos: yo me muevo para mantener las cosas enteras. Traducción: Reynaldo Jiménez y Violeta Lubarsky

Un poema de "Cecilia" de Gamoneda

Yo estaré en tu pensamiento, no seré más que una sombra imprecisa; habré existido en un instante en que la alegría y la piedad ardían en tus ojos. Pero también quiero permanecer desconocido en ti. Desconocido. Siempre envuelto en tu felicidad. Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así, imperceptiblemente amado, esperar la desaparición. Aunque quizá estamos ya separados por un cabello de sombra y cada uno está en su propia luz y la mía es la que tú vas abandonando. De Cecilia de Antonio Gamoneda (Cecilia es la única nieta de Gamoneda, el libro es del 2004)

Zelarayán

La gran salina La locomotora ilumina la sal inmensa, los bloques de sal de los costados, los yuyos mezclados con sal que crecen entre las vías. Yo vacilo... y callo... porque estoy pensando en los trenes de carga que pasan de noche por la Gran Salina. La palabra misterio hay que aplastarla como se aplasta una pulga, entre los dos pulgares. La palabra misterio ya no explica nada. (El misterio es nada y la nada no se explica por sí misma.) Habría que reemplazar la palabra misterio (al menos por hoy, al menos por este "poema") por lo que yo siento cuando pienso en los trenes de carga que pasan de noche por la Gran Salina. La pera trepida en el plato. La miel se desespera en el frasco cerrado, para desesperación de las moscas que le acechan posadas al vidrio. Pero yo no me explico y hasta ahora nadie ha podido explicarme por qué me sorprendo pensando en la Gran Salina. Continuar la lectura aquí
Tres poemas de Lo que se nombra

Antonio Gamoneda

Sábana negra en la misericordia: Tu lengua en un idioma ensangrentado. Sábana aún en la sustancia enferma, la que llora en tu boca y en la mía y, atravesando dulcemente llagas, ata mis huesos a tus huesos humanos. No mueras más en mí, sal de mi lengua. Dame la mano para entrar en la nieve. Del "Libro del frío" 1992

Poemas de Elba Serafini

Oruga o mariposa te quedás adentro o afuera. Afuera está el mal, me advirtieron pero no les hice caso y desplegué las alas mas buscadas por los coleccionistas. -------------------------------------------------- Junto pétalos de rosas caídas y los guardo en un libro prestado, elijo las páginas y uno a uno los acomodo con esmero, sé que en unos días estarán tensos y más frágiles. Tal vez la belleza oculta se perpetúe. Antes me acercaba al jardín maléfico, escondida entre alimañas esperaba oler lo que las abejas libaban en silencio pero alerta. Ahora necesito levantar los pies que el agua se escabulla con presteza, abrir las puertas, descansar. No me pertenecen los libros, los jardines, los pétalos secos y me sorprende el trepidar de la memoria.