SILVIA DABUL


Silvia Dabul nació en Mendoza, se graduó como Licenciada en Piano en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Vive en Buenos Aires y es invitada regularmente a los principales ciclos y salas del país. Se ha presentado también en Uruguay, Paraguay, Sudáfrica, Francia y Alemania. Grabó dos CD con música para dos pianos y piano a cuatro manos (Clásica), la obra completa de Kim Helweg para dos pianos y percusión (Focus Recording), Parajes (IRCO), canciones de compositores argentinos sobre textos de su autoría y Mélanges (l´Empreinte digitale, francia). Trabaja como profesora de piano en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla.

Como poeta, publicó Lo que se nombra (Ediciones en Danza 2006), Cultivo de especias (Ediciones en Danza 2011). Ha sido incluida en diversas antologías.

Es autora del Diario del Otro Lado, publicación digital in progress de 20 cuadernos de sueños registrados desde 2012.


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17.10.12

La resistencia


Eres la fuerza que juega con tu mente y utiliza tu cuerpo como si fuese su juguete favorito para jugar y divertirse. Esa es la razón por la que estás aquí. Nacemos con el derecho a ser felices, con el derecho a disfrutar de la vida. No estamos aquí para sufrir. Quien quiera sufrir goza de libertad para hacerlo, pero no hay razón para sufrir. Entonces, ¿por qué sufrimos? Pues porque el mundo entero sufre y pensamos que el sufrimiento es algo normal, y para corroborarlo, creamos un sistema de creencias que apoye esa "verdad".

Escogemos sufrir porque hemos aprendido a sufrir. Y si continuamos haciendo las mismas elecciones, continuaremos sufriendo. El Sueño del Planeta lleva consigo el sueño de la humanidad, la evolución de los seres humanos, y el sufrimiento es el resultado de esa evolución. Los seres humanos sufrimos porque sabemos en qué consisten todas esas creencias, conocemos todas esas mentiras, y como somos incapaces de satisfacer tanta mentira, sufrimos. No es verdad que tras la muerte se viva en el cielo o en el infierno. Se vive en el infierno o en el cielo ahora. El cielo y el infierno sólo existen a un nivel mental.

El cielo o el infierno están aquí y ahora. No necesitas esperar a morirte. Cuando te responsabilizas de tu vida y de tus actos, tienes el futuro en tus manos, y entonces, puedes vivir en el cielo mientras el cuerpo aún está vivo. El sueño que la mayoría de los seres humanos crean en este planeta es, obviamente, el del infierno. Esto no es correcto ni incorrecto, ni bueno ni malo, y no hay nadie a quien echarle las culpas. ¿Podemos culpar a nuestros padres? No. Cuando eras pequeño y te programaron lo hicieron lo mejor que pudieron. Si tienes hijos, seguro que tampoco sabes qué otra cosa hacer. Que cobres conciencia no significa que tengas que culpar a nadie más o que tengas que cargar con las culpas por lo que hiciste. Sabes, todo lo que existe es perfecto. Eres perfecto tal y como eres. Esa es la verdad. Eres un maestro. 

No es el conocimiento el que nos conducirá hasta nosotros mismos, sino la sabiduría. Tenemos que distinguir entre conocimiento y sabiduría, porque no son la misma cosa. El conocimiento lo utilizamos sobre todo para comunicarnos con los demás y ponernos de acuerdo en lo que percibimos. El conocimiento es la única herramienta que los seres humanos tenemos para comunicarnos, ya que difícilmente nos comunicamos de corazón a corazón. 

No es necesario acumular conocimiento para convertirse en sabio; cualquier persona puede conseguirlo. Cualquiera. Cuando te haces sabio, la vida se convierte en algo fácil, porque te transformas en quien realmente eres. 

Cuando te conviertes en sabio, controlas tu vida con el corazón, no con la cabeza. Dejas de sabotearte a ti mismo, de sabotear tu felicidad o tu amor. Dejas de cargar con toda esa culpa y esos reproches; dejas de juzgarte y de juzgar a los demás. A partir de ese momento, todas las creencias que te hacen infeliz, que te empujan a pelearte con la vida y que la convierten en algo difícil, simplemente desaparecen. Renuncia a todas esas ideas sobre ser lo que no eres y conviértete en lo que realmente eres. Cuando te entregas a tu naturaleza, a lo que realmente eres, entonces, dejas de sufrir.

Cuando te entregas a tu verdadero yo, te entregas a la Vida, te entregas a Dios. Y una vez que te entregas, ya no hay forcejeo, ya no hay resistencia, ya no hay sufrimiento. Cuando eres sabio, siempre optas por la opción fácil, que es ser tú mismo, seas lo que seas. El sufrimiento no es otra cosa que la resistencia a Dios. Cuanto más te resistes, más sufres. Así de sencillo. 

Miguel Ruiz 
La maestría del amor

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